En el corazón de Tacuarembó, la localidad de Curtina encontró una manera de transformar sus desafíos en oportunidades. Con el impulso de Fundación UPM y aliados locales, la comunidad convirtió una antigua policlínica en un espacio donde el reciclaje, la costura y la colaboración se unen para construir un futuro más sostenible.
De la iniciativa vecinal a un proyecto con impacto
Todo comenzó en 2017 con Curtina Verde Inclusiva, una propuesta local que buscaba reducir residuos y generar empleo. Lo que en aquel momento era una iniciativa impulsada por vecinos comprometidos, hoy se consolidó en el proyecto Curtina Recicla, que integra el trabajo de recicladores y costureras en un mismo espacio.
Desde 2022, el proyecto cuenta con el apoyo de Fundación UPM, Fundación Verde, el Ministerio de Ambiente y la Intendencia de Tacuarembó, que acompañaron su crecimiento con equipamiento, capacitación y articulación con empresas.
En 2025, el grupo se mudó definitivamente a la ex policlínica local, reacondicionada para albergar la planta de reciclaje y el taller textil.
“Aunque es una localidad pequeña, de mil habitantes, ese cambio se ve”. “La reducción a cielo abierto que hay allí es impresionante”
Reciclar para transformar
La prensa compactadora donada por Fundación UPM y Fundación Verde permitió que Curtina pasara, de un reciclaje manual a un proceso más eficiente y formal. Hoy, cuatro personas trabajan clasificando y compactando plástico, cartón, vidrio y aluminio que luego se venden a empresas recicladoras, generando ingresos para el grupo y manteniendo limpia la comunidad.
El trabajo de estos recicladores se transformó en una fuente estable de empleo y orgullo local. La comunidad también se sumó: vecinos que separan los residuos en sus hogares, la Junta Local que colabora en la recolección, y un municipio que ve resultados concretos en su entorno.
El proyecto tiene potencial para seguir recibiendo plásticos, cartones y metales de otras localidades para reciclar y poder seguir creciendo como emprendimiento y ejemplo de sostenibilidad.
Cosiendo Sueños: creatividad y encuentro
A pocos metros del galpón de reciclaje, el antiguo consultorio médico se llenó de color y movimiento. Allí funciona el taller Cosiendo Sueños, integrado por un grupo de mujeres que encontraron en la costura una nueva manera de emprender, compartir y crear.
Gracias a las máquinas industriales donadas por Fundación UPM, el grupo produce mochilas, cartucheras y accesorios reutilizando materiales como uniformes en desuso, banners, nylon y retazos textiles. También confeccionan pedidos para empresas, y participan en ferias y exposiciones en todo el país.
“Somos pocas, pero seguimos adelante”, “Esto nos cambió la vida. Aprendemos, trabajamos, y sobre todo, encontramos un espacio para estar juntas”.
Más allá de los ingresos económicos, el taller se convirtió en un lugar de encuentro y pertenencia para las mujeres. Un espacio donde comparten aprendizajes, se apoyan mutuamente y fortalecen su independencia.
Un modelo que inspira a otras comunidades
Curtina Recicla y Cosiendo Sueños son hoy un ejemplo de cómo la articulación entre comunidad, empresas y gobiernos locales puede generar impacto ambiental, social y económico. El proyecto redujo significativamente los residuos a cielo abierto, fortaleció la economía circular y dio lugar a una red de colaboración que trasciende las fronteras de la localidad.
La experiencia de Curtina también se está replicando en otras comunidades de Tacuarembó, y ya despertó interés en instituciones y empresas que buscan modelos sostenibles de desarrollo local.
“Sin la alianza de las empresas sería imposible”, “Cuando los proyectos se hacen con la gente, los resultados se ven”
Desde Fundación UPM, acompañamos a comunidades como Curtina en la creación de proyectos que combinan inclusión social, economía circular y desarrollo sostenible. Cada iniciativa apoyada refuerza nuestro compromiso con el crecimiento de las comunidades rurales, promoviendo oportunidades reales y duraderas allí donde somos parte.